1 Crónicas
21:1

Y se levantó Satanás contra Israel e incitó a David a hacer un censo de Israel.

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Job
1:6

Hubo un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del SEÑOR, y Satanás vino también entre ellos.

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Job
1:7

Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Entonces Satanás respondió al SEÑOR, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.

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Job
1:8

Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay ninguno como él sobre la tierra, hombre intachable y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.

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Job
1:9

Respondió Satanás al SEÑOR: ¿Acaso teme Job a Dios de balde?

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Job
1:12

Entonces el SEÑOR dijo a Satanás: He aquí, todo lo que tiene está en tu poder; pero no extiendas tu mano sobre él. Y Satanás salió de la presencia del SEÑOR.

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Job
2:1

Y sucedió que un día cuando los hijos de Dios vinieron a presentarse delante del SEÑOR, vino también Satanás entre ellos para presentarse delante del SEÑOR.

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Job
2:2

Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿De dónde vienes? Entonces Satanás respondió al SEÑOR, y dijo: De recorrer la tierra y de andar por ella.

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Job
2:3

Y el SEÑOR dijo a Satanás: ¿Te has fijado en mi siervo Job? Porque no hay otro como él sobre la tierra, hombre intachable, recto, temeroso de Dios y apartado del mal. Y él todavía conserva su integridad, aunque tú me incitaste contra él para que lo arruinara sin causa.

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Job
2:4

Respondió Satanás al SEÑOR, y dijo: ¡Piel por piel! Sí, todo lo que el hombre tiene dará por su vida.

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/ Satanás / (heb. Ðâtân [del verbo sâtan "albergar animosidad contra alguien"], "adversario"; gr. Satán y Satanás [transliteraciones del heb.]; los traductores de la LXX casi siempre le dieron a Ðâtân el significado de diábolos, "diablo", "acusador" y "calumniador"). Gran enemigo de Dios y del hombre (Ap. 12:7-12), también llamado diablo* (Mt. 4:10, 11; Ap. 12:9), Beelzebú* (Mt. 12:24), Belial* (2 Co. 6:15), tentador (Mt. 4:3), enemigo (13:25, 39), adversario (1 P. 5:8) y engañador (cf Ap. 12:9). La 1ª acción registrada de Satanás en la tierra consistió en convencer a Eva, bajo el gran disfraz de una serpiente, de que desconfiara de la bondad de Dios, que dudara de su palabra y que rechazara su autoridad, a fin de lograr la caída de Adán (Gn. 3:1-6; cf 1 Ti. 2:14). De ese modo consiguió que la especie humana se pusiera de su parte en su gran conflicto contra el gobierno divino. Desde entonces se ha ocupado en entrampar, engañar, desviar y seducir a los seres humanos (Ro. 8:7; 2 Co. 11:3; 2 Ti. 2:26; Ap. 12:9; etc.). Después de inducirles a pecar (cf Jn. 13:2), los acusa ante Dios como indignos de su misericordia (Zac. 3:1-4; Ap. 13:10). En su papel de engañador desfigura la imagen de Dios ante los hombres y, a continuación, la de los hombres ante Dios con el propósito de producir la eterna separación del Creador y sus criaturas, y 1060 acto seguido acusa al Señor ante el Universo entero como culpable de esta situación. Cuando no puede quebrantar la lealtad del hombre hacia Dios, acusa al Señor de injusto y trata de destruir a los seres humanos (Job 1:6-12, 21, 22; 2:1-9). Jesucristo enfrentó a Satanás en el desierto y obtuvo el triunfo sobre él (Mt. 4:10, 11), y lo señaló como el responsable de todos los males de la humanidad (Lc, 13:16; Jn. 8:44). Jesús dijo que vio "a Satanás caer del cielo como un rayo" (Lc. 10:18; cf Ap. 12:7-12). Los dirigentes judíos lo acusaron de echar fuera los demonios gracias al poder satánico, pero nuestro Señor puso en evidencia la falacia de esos razonamientos (Mt. 12:24-29). En una ocasión, cuando Simón Pedro trató de apartar de su misión al Salvador, el Señor, al percibir la influencia de Satanás sobre Pedro, se dirigió a éste como si fuera el enemigo (16:21-23). En otra oportunidad le advirtió a Pedro de que Satanás lo quería dominar (Lc. 22:31). El diablo indujo a Judas a vender al Maestro por 30 piezas de plata (Jn. 13:26, 27). Pablo advirtió a sus conversos para que no permitieran que Satanás lograra la menor ventaja sobre ellos (2 Co. 2:11, cf 1 Co. 7:5). También anunció que el gran Anticristo, el inicuo que estaba por venir, haría la obra de Satanás (2 Ts. 2:3, 4, 9), y afirmó que el adversario de Dios y del hombre es capaz de transformarse en ángel de luz (2 Co. 11:14). Satanás hizo todo lo que pudo para oponerse al ministerio del apóstol (1 Ts. 2:18), y Dios le permitió hasta cierto punto que lo sometiera a aflicción (2 Co. 12:7).